5 PASOS PARA NADAR EN EL MAR

- en Entrenamiento

Nadar en aguas abiertas es una gran escuela. Una experiencia que puede ser inolvidable si te has preparado previamente; o una pesadilla si no tienes nivel suficiente para afrontar el reto. Nadar en aguas abiertas requiere de técnica y preparación en piscina. Con estos 5 pasos pasarás al nivel necesario para sentirte estable y nadar con seguridad, evitando los riesgos que dependen de tu nivel de natación.

Nadar a crol, el mejor estilo en aguas abiertas

Así como en la piscina intercalas estilos en tus entrenamientos, en el mar se suele utilizar el estilo crol la mayor parte del tiempo.

En la técnica del estilo crol intervienen muchísimos factores relacionados con el movimiento de lo que denominamos palancas o segmentos propulsivos. Son los que ejecutan las piernas y los brazos mientras nadamos. Sin embargo, nuestras piernas y nuestros brazos están sujetos a nuestro tronco y cabeza, partes fundamentales del cuerpo que usaremos para deslizarnos por el agua. Si atendemos a nuestra posición cuando nadamos y nos movemos sin perder aquella que nos da mayor flotabilidad, podremos mejorar tanto nuestra propulsión, aunque todavía cometamos errores en la ejecución de piernas y brazos, como nuestra estabilidad e hidrodinámica mientras nos sentimos deslizar por el agua.

01\ LA POSICIÓN DE LA CABEZA

Es muy común llevar la cabeza dirigiendo la mirada hacia delante, más si estamos nadando en mar. Aunque se pueda pensar que así seguro estaremos mejor orientados, la cabeza debe permanecer bajo el agua proyectando la mirada hacia el fondo (para orientarse hay que subir directamente arriba). De este modo conseguimos adelantar el peso de nuestro cuerpo, por lo que cadera y piernas se mantienen más cercanas a la superficie.

Cuidado con “sacar” demasiado la cabeza

02\ STREAMLINE

En el nado de crol siempre hay un brazo que está en movimiento, pero el contrario junto con el tronco y piernas debe integrarse en un solo eje o línea a la que llamamos  “streamline”. Si esto ocurre, al ejecutar un impulso con el brazo que queda libre (remada) nuestro cuerpo está mejor preparado para recibir dicha propulsión y lograremos deslizarnos mejor por el agua. Tenemos que conseguir que nuestro cuerpo se comporte como una canoa, que sea firme mientras remamos.

Ej: Fíjate en la imagen modelo de la posición que no tiene que tomar tu cuerpo

03\ CÓMO PASAR LAS OLAS – Aterrizaje al agua

En situaciones de mar picado olas de medio a un metro, etc., cuesta mucho avanzar y para ello conviene saber de qué modo podemos nadar para evitar perder nuestra posición en el agua. Como las olas las vamos viendo subir y bajar, podemos pensar que un  modo de superar esto es pasar las olas por encima con los brazos, sin acabar de introducir el brazo en el agua. Pero si lo hacemos así provocamos que la ola choque con más superficies de nuestro cuerpo (le ofrecemos el brazo, la cabeza, nuestra cadera está más caída porque levantamos el tronco y no nos acabamos de apoyar dentro del agua) y que nademos más frenados.

Un primer aspecto sería intentar adaptarnos a los movimientos del mar y el otro, que aquí destacamos, es aterrizar el brazo que recobra (fase aérea de la brazada) con el fin de atravesar el agua y tener un nuevo brazo de apoyo delante. El sentido de aterrizaje va de arriba hacia adentro y adelante.

04\ ADELANTAR EL PESO DEL CUERPO

Si logramos aterrizar en el agua como indicamos en el punto 3, no solo conseguiremos pasar mejor la ola o afrontar mejor los constantes saltos que nos provoca el mar, sino que si finalizamos nuestro recobro de este modo y la trayectoria del brazo continúa hacia delante, balanceándonos sobre él, el peso de nuestro cuerpo también se adelanta, luego flotamos más y seguimos con la posición adecuada para recibir un nuevo impulso que nos dará continuidad en nuestro deslizamiento.

05\ ESTABILIZA EL RITMO DE TU BRAZADA SIGUIENDO LAS PUNTOS ANTERIORES 

Para entrenarnos con calidad uno de los aspectos que tenemos que tener muy presente es el de dar regularidad a nuestros movimientos. La técnica es la base para lograr que nuestro movimiento sea más fluido y constante al nadar, ya que al ser un deporte cíclico, requiere de un ritmo equilibrado de brazos y piernas. Con este equilibrio y con entrenamiento conseguimos tener un ritmo constante en la velocidad de nuestro nado. Pero el mar nunca nos devuelve ni las mismas corrientes ni las mismas olas. Así que si queremos tener éxito en nuestras travesías y contar con buenas experiencias, es preferible haberse entrenado con el fin de lograr que nuestra velocidad de “crucero” sea lo más rápida posible. Los cambios de ritmo en series largas, el trabajo de series en intensidades un poco más altas y entrenar en el propio mar son algunos ejemplos de la tipología de entrenamiento que desarrollará nuestro sistema aeróbico y que nos ayudarán a superar mejor las variables de este medio salvaje.

Fuente: Sportlife.es

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